Carta física y digital
Analizamos la estructura, el orden, la jerarquía y la carga de información para detectar qué facilita la elección y qué hace desconectar al cliente.
El cliente no lee una carta de principio a fin: escanea, se detiene, descarta y elige en segundos. Con electroencefalografía (EEG) analizamos cómo responde ante platos, descripciones, precios, imágenes y versiones de menú para detectar qué facilita la elección y qué puede ayudarte a mejorar el ticket medio y la rentabilidad.
Una carta no es un simple listado de platos. Es un sistema de decisión. El orden, los nombres, las descripciones, los precios, las imágenes y la cantidad de opciones compiten por una atención limitada. Cuando esa estructura no guía bien la elección, el cliente se refugia en lo conocido, descarta demasiado rápido o elige sin llegar a considerar los platos que más interesan al negocio.
Una carta que no dirige la atención deja el ticket medio y la rentabilidad en manos del azar.
Diseñamos estudios para observar cómo cambia la respuesta del cliente mientras valora una carta, un menú, un plato o una propuesta comercial. El objetivo no es adivinar qué piensa, sino localizar qué elementos captan atención, cuáles añaden esfuerzo innecesario y qué alternativas facilitan una decisión más clara y rentable.
Analizamos la estructura, el orden, la jerarquía y la carga de información para detectar qué facilita la elección y qué hace desconectar al cliente.
Comparamos cómo se presentan los platos para descubrir qué versiones captan mejor la atención, despiertan interés y comunican valor con claridad.
Estudiamos cómo se perciben precios, menús, suplementos, bebidas, postres y recomendaciones para reducir fricción y favorecer decisiones rentables.
Analizamos la carta siguiendo la secuencia real de la decisión: captar, despertar interés y facilitar la justificación.
Qué detiene la atención y consigue que una categoría, un plato o una promoción entren en consideración.
Qué nombres, descripciones, imágenes y asociaciones despiertan interés, deseo o rechazo durante la elección.
Qué información, precio y argumento permiten justificar la elección sin añadir complejidad innecesaria.
El informe identifica en qué fase pierde fuerza cada propuesta y prioriza los cambios con mayor sentido comercial.
30 años entendiendo por qué deciden las personas, no solo qué dicen que deciden. Economista, licenciado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) y en Investigación y Técnicas de Mercado, PDG por EADA, Máster en Dirección de Marketing Digital y Máster en Neurociencia Conductual. Ha trabajado con emprendedores, pymes y compañías del IBEX 35.
No buscamos la carta más llamativa, sino una carta que facilite elegir, dé visibilidad a los platos estratégicos y reduzca fricciones. El análisis se interpreta junto con tus objetivos de negocio, márgenes y prioridades comerciales.
Partimos de los datos comerciales disponibles: ventas, comandas, número de comensales, ticket medio, márgenes, rotación, franjas horarias, categorías y platos más elegidos. Este diagnóstico permite identificar dónde se concentra actualmente la rentabilidad y dónde pueden existir oportunidades de mejora.
Concretamos qué resultado queremos mejorar: aumentar el ticket medio, impulsar platos rentables, favorecer la venta complementaria, mejorar la rotación, facilitar la elección o reforzar la percepción de valor.
Elegimos las cartas, platos, precios, imágenes, espacios, mensajes o propuestas que formarán parte del análisis. También podemos comparar varias alternativas para determinar cuál responde mejor al objetivo comercial.
Registramos la respuesta cerebral mientras las personas observan y valoran los estímulos preparados: cartas, platos, precios, fotografías, elementos del espacio o diferentes versiones de una propuesta.
Relacionamos los resultados de la medición EEG con la información comercial, la rentabilidad de los productos y el comportamiento de compra. Así podemos detectar qué atrae, qué genera interés, qué dificulta la decisión y qué propuestas tienen mayor potencial económico.
Recibes un informe claro con los principales hallazgos, las oportunidades detectadas y las actuaciones recomendadas. El plan establece qué mantener, qué modificar y qué probar primero para mejorar la experiencia del cliente y la rentabilidad.
La medición EEG registra cómo varía la respuesta cerebral mientras una persona observa y valora cartas, platos, precios, imágenes, espacios o diferentes propuestas comerciales. Estos datos permiten identificar qué estímulos captan mejor la atención, generan mayor implicación y requieren más esfuerzo de procesamiento. Con esta información podemos desarrollar una carta y una experiencia comercial más claras, atractivas y rentables.
Lo ideal es analizar la carta completa, porque permite entender su estructura, su jerarquía y la relación entre las distintas categorías. También podemos concentrar el estudio en determinados platos, precios, descripciones, fotografías o versiones concretas. El alcance se define según el objetivo económico que quieras mejorar.
Sí. Podemos comparar alternativas de diseño, orden, nombres, descripciones, imágenes, precios, uniformes, iluminación o decoración. La medición permite valorar cuál de las propuestas cumple mejor el objetivo establecido.
La ingeniería de menús forma parte del proyecto como una fase adicional. Analizamos la popularidad, el margen, la rentabilidad y el comportamiento de compra, y cruzamos estos datos con la respuesta obtenida mediante EEG. Esta combinación permite construir recomendaciones comerciales más completas y fundamentadas.
El estudio trabaja con datos, evidencia y probabilidades, mientras el resultado comercial también depende de la ejecución, el servicio, el producto y el funcionamiento general del establecimiento. Su finalidad es detectar fricciones y oportunidades para tomar decisiones mejor fundamentadas y aumentar la probabilidad de mejorar el ticket medio, la elección de productos rentables y la rentabilidad del negocio.
Recibes un informe con los datos analizados, los principales hallazgos, la comparación entre alternativas y una relación priorizada de recomendaciones. El documento indica qué elementos conviene mantener, cuáles modificar y qué actuaciones pueden generar mayor impacto comercial.
El primer paso es conocer el establecimiento, sus datos comerciales y el objetivo que deseas mejorar. A partir de esa información definimos el alcance, seleccionamos los elementos que se analizarán y diseñamos el protocolo de medición.
Cada servicio empieza con una elección. Si la carta no conduce hacia los platos adecuados, la rentabilidad queda al azar.
Cuéntanos qué tipo de negocio tienes, qué quieres mejorar y qué elemento deseas analizar.